Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
He de decir algo sobre la voz de las personas transgénero hormonadas. Uno de los motivos que me han movido más para hacer mi transición es la voz. Yo no tengo esa voz, cada vez que oigo hablar a una mujer transgénero hormonada me siento completamente identificado con ella. Es la voz que quiero poder tener algún día. Suene como suena a los demás para mí es como si hubiera estado en el exilio durante años y de repente escuchara a unas personas hablando en mi propio dialecto y les reconociera como mi gente.